Tuesday, October 09, 2007

El país de los "Carros Baratos"


Todo el mundo (o casi) quisiera poder comprarse un carro barato en Venezuela. La revolución está haciendo posible el "sueño venezolano" de comprar un carro barato, bueno y bonito si es posible. A pesar de las críticas del presidente Hugo Chávez a los estudiantes universitarios por sólo pensar en comprar un automóvil apenas reciben el título de ingenieros, su gobierno ha hecho de todo, directa e indirectamente, para que todo el mundo se pueda comprar su auto a los precios más económicos posibles. Comenzando por un control de precios sobre ciertos modelos y marcas de automóviles —el llamado programa Venezuela Móvil, hasta obligar a los bancos a bajar las tasas de interés activas a niveles por debajo de los que el mercado dictaría en un ambiente altamente inflacionario como el Venezolano.

Y en realidad muchos han podido hacer sus compras de carros baratos. Los concesionarios tienen las manos llenas y las ventas de carros han ido en aumento consistentemente durante los últimos años. Es así como las últimas cifras provenientes de la industria automotriz son todas color de rosa, cada mes se rompen nuevas marcas y records. La última: durante agosto se vendieron 46.720 carros nuevos de agencia, cifra que rompe por cuarta vez consecutiva el récord mensual de carros vendidos. La Cámara Automotriz espera poder alcanzar la cifra de 500.000 unidades colocadas durante todo el año 2007.

Pareciera que todo el mundo está feliz con la situación, ¿quién podría quejarse?

Es siempre igual durante las primeras etapas de un ciclo inflacionario. El exceso de dinero creado por el banco central es dirigido hacia el consumo. ¿Qué áreas de la economía se verán beneficiadas (afectadas)? Eso depende de las circunstancias particulares de cada país. En el caso de los Estados Unidos, el dinero extra se dirigió al mercado inmobiliario. En el caso venezolano, una buena parte de la inflación se ha estado dirigiendo hacia el mercado automotriz. Las ventas de carros han aumentado en más del 50% durante el año 2007 y los precios, tal como lo reporta el Banco Central de Venezuela, han aumentado apenas un 10%. Que los precios no hayan aumentado mucho más es causa de las largas e interminables listas de espera para comprar carros en los concesionarios. Una persona que conozco se acaba de comprar una linda camioneta y tuvo que esperar más de seis meses para que se la entregaran. Las marcas y modelos más afectadas por la escasez son las vinculadas al programa "Venezuela Móvil", pues los precios de estos carros están estrictamente controlados por el gobierno nacional.

El problema de continuar con tal política abiertamente inflacionaria es que eventualmente la inflación no puede ser contenida a áreas específicas y comienza a esparcirse por toda la economía. ¿Cómo es eso? Fácil: el aumento en los ingresos de la industria automotriz no es gastado exclusivamente dentro de la industria automotriz. Un obrero o empleado de Ford Motors no gasta todo su sueldo solamente comprando Fords Fiesta. El obrero o empleado también come, se va de vacaciones de vez en cuando, compra ropa y otras tantas cosas. Al aumentar la cantidad de dinero en manos de los distintos componentes de la industria automotriz, estos comienzan a gastar en industrias distintas, aumentando la demanda de otros productos (no automotrices). Este aumento de la demanda eventualmente es mayor al aumento de la producción de estas industrias (siempre que el gobierno siga inflando continuamente la cantidad de dinero), con lo cual los precios de otros productos comenzarán a aumentar, creando el mismo efecto que antes estaba contenido en un sector específico de la economía, pero en una escala mayor.

La cuestión inflacionaria es como una onda que se va propagando desde el centro hacia afuera, aumentando los precios sucesivamente y de manera heterogénea, es decir, afectando a todas las industrias pero en distintos grados, de manera que algunos precios aumentan más rápidamente que otros y algunos ganan al percibir los resultados de estos aumentos primeros y otros pierden al percibirlos más tarde.

Eventualmente, la inundación de bolívares amenazará con producir una genuina explosión hiperinflacionaria. En ese momento las autoridades monetarias, que para entonces estarán bajo completo y absoluto control de Hugo Chávez, tendrán que decidir si destruyen al bolívar hiperinflando (como hicieron los alemanes con el Reichsmark entre 1921 y 1922, durante la llamada República de Weimar) ó pueden detener las imprentas y sumergir a la economía en una depresión (como hicieron los estadounidenses en 1929). ¿Qué decidirán Chávez y sus secuaces cuando les llegue el momento? Si tuviera que apostar, yo diría que el grito de guerra será Inflar o morir, al mejor estilo del imperio, de Europa e Inglaterra y de todos los demás que se han enfrentado a esa decisión después de 1929.

Si te escapas del chingo te agarra el sin nariz.

¿Y todo por qué? Por querer alcanzar la prosperidad usando atajos y recortando camino. (escrito por Larry Nieves y publicado en Liberal Venezolano).

No comments: